RINCÓN CREATIVO

Bienvenid@ a nuestro "Rincón creativo". Donde podreis ver todas las creaciones que nos mandais.

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Este es un relato que nos ha mandado Miriam de las Heras( Psicóloga y escritora).

Gracias por enviarnos una visión tan especial del nacimiento de "Cambiarte"



                                   NACE CAMBIARTE

 

En una calle gris de una ciudad cualquiera, donde los ruidos mecánicos se confundian con el latir de corazones de hojalata, un hombre joven tenía la capacidad de ver dentro de las cosas y de las personas, caminaba lentamente observando el entorno mundial.

Era tal su tristeza e impotencia, que mientras sonreía a los extraños con los que se cruzaba como era su costumbre, una lágrima brotaba de su lagrimal y resbalaba por su mejilla.

Caminó largo rato buscando un sitio donde su cabeza descansara. Delante de el un viejo árbol con un inmenso tronco y ramas capaces de albergar miles de pájaros, si es que los hubieran , le ofreció su cobijo. Dos raíces sólidas que emergían desde la tierra le sirvieron de trono como a anteriores pensadores del camino.

El árbol era fuerte y grande, pero también había sufrido y resistido el efecto destructivo del entorno. Su tono ya no era verde y marrón como antaño, el humo lo había vuelto grisáceo. Las palabras grabadas en su tronco , no eran corazones y palabras de amor como en otros tiempos. Palabras obscenas y símbolos de ataque y venganza habían herido su dura corteza a golpe de cuchillo de peleas con sangre.

Mientras el hombre que ahora cobijaba suspiraba por lo que en él veía, el árbol le transmitia que a pesar de todo eso, su sabia interior era fuerte y estaba intacta y preparada para que los dos conectaran su más pura esencia.

El hombre joven entró en un plácido sueño sin buscarlo. Plácido al principio e inquietante después.

Estaba en lo alto de aquél árbol. Desde allí veía el mundo entero, el árbol al que estaba subido era el único que quedaba vivo en todo el mundo.

Desde allí vio a los gobernantes de todo el mundo putrefactos de corrupción, niños sin capacidad para sonreír, máquinas que empezaban a controlar al hombre, hombres que enloquecían, otros que preferían sesgar sus vidas y acabar con todo lo que no podían cambiar.

Demonios personas, personas demonios que cambiaban los rojos corazones de carne y sangre de los recién nacidos por corazones de hojalata.

El cielo entonces se ensombreció y todo quedó oscurecido por las luces artificiales.

Ante tanta desesperación mundial, el hombre subido a la parte más alta del árbol chilló como nunca alguien antes que el había chillado.

Después silencio y oscuridad.

Y de repente, sintió que la sabia del árbol también corrían por sus venas y su sangre fluía por el gran árbol. Y… respiró aliviado.

El sueño siguió. Una nueva sensación creció dentro de él. En realidad no era nueva, pero casi la tenía olvidada. El viento le susurró su nombre… ESPERANZA.

El joven hombre miró hacia abajo, justo a la base del gran árbol, que ahora también era él.

Una luz cegadora se esparcía en derredor , donde antes habían jeringuillas y basura. Ahora había cesped verde, fino y húmedo.

Alrededor del árbol siete niños de unos siete años le ofrecían una visión increíble. Uno de ellos tocaba el violín de una forma nunca oída y con cada nota creaba cosas nuevas y bellas a su alrededor que se expandían con rapidez. Mientras, otro niño bailaba al son de la música y del latir de su corazón. El tercero pintaba con sus manos un amanecer que mostraba toda la fuerza del sol y la limpieza de un aire puro. Una niña recitaba una poesía de amor en armonía con los anteriores, otro más esculpía con barro una escultura tras otra que cobraba vida con su soplo. El sexto de ellos vestido de payaso provocaba con solo mirarlo la más auténtica de las sonrisas. Y el séptimo hablaba al mundo contando historias de final felíz.

Un remolino de colores: amarillo, rosa, blanco, verde, rubí, violeta y azul se expandía por todas partes. Cambiando el mundo entero y haciendo que este recuperara una belleza nunca vista y devolviendo a cada ser humano un corazón que no podía ni quería dejar de sentir.

Entonces el joven hombre despertó.

¿Solo era un sueño?

-No. Dijo el árbol.

Se te ha mostrado cómo se puede hacer. Todo lo que has visto tiene un nombre… “ARTE”.

Delante de él alguien había grabado una palabra nueva y fuerte en la tierra. Una palabra que tenía vida. Un nuevo comienzo.

 

Actualidad

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Proyecto "EducArte" crece con la obra de teatro "Caperucita 3.0"

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De esta forma CambiArte pretende acercar el arte y sus valores a los más pequeños para descubrir un mundo que les enriquecerá en muchos aspectos de sus vidas. Lo hacemos de la mano de nuestra obra "Caperucita 3.0" . Una adaptación fantástica donde voluntarios de nuestra Organización han hecho y siguen haciendo un gran trabajo adaptando este clásico cuento de una forma totalmente innovadora y amena.

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